Objetivos
A partir de las Directrices estratégicas comunitarias en materia de cohesión, los objetivos de la actual política regional, son los siguientes:
Objetivo convergencia. Dirigido a promover unas condiciones y unos factores que mejoren el crecimiento y conduzcan a una verdadera convergencia de los Estados miembros y de las regiones menos desarrolladas. Se entiende por regiones menos desarrolladas aquellas con una renta per capita inferior al 75% de la media comunitaria. Este objetivo también incluye aquellas regiones, la renta per capita de las cuales superan el umbral de referencia, pero es inferior al 75% de la media de la anterior UE-15. Son les “regiones de exclusión gradual o phasing-out”, las cuales habrían perdido su condición de “convergencia pura” por la mera adhesión de países menos prósperos (los de las dos últimas ampliaciones de 2004 y 2007). Este objectivo cubre cien regiones donde vive una población de aproximadamente ciento setenta millones de personas y cuenta con el 81,5% de los recursos totales de la política regional.
El objetivo convergencia incluye, además, aquellos Estados miembros cuya renta per capita es inferior al 90% de la media de la UE-27. En este caso, se ha hecho una excepción con España, la cual habría sido elegible en el marco del Fondo de Cohesión si el límite máximo hubiera continuado siendo el 90% de la renta per capita media de la UE-15. Se trata, por lo tanto, de un caso similar, pero a nivel de país, al de les regiones de exclusión gradual o phasing-out anteriormente señalado.
Objetivo competitividad regional y empleo. Tiene como finalidad incrementar la competitividad, el atractivo y la ocupación de las regiones no incluidas en el objetivo convergencia. En este sentido, hay que destacar las regiones denominadas de “inclusión gradual o phasing-in”, las cuales se benefician de asignaciones financieras especiales. Se trataría de regiones que en el anterior periodo de programación 2000-2006 se encontraban incluidas en el anterior Objetivo 1 (el equivalente al actual Objetivo convergencia) pero que en el nuevo periodo de programación han superado el 75% de la renta per capita media comunitaria tanto de la actual UE como de la antigua UE-15. Es decir, estas regiones habrían aumentado su renta per capita por “medios propios”, gracias al crecimiento, pero continúan necesitando asignaciones especiales para ponerse al nivel del resto de las regiones integradas en este objetivo. El objetivo competitividad regional y empleo incluye ciento sesenta y ocho regiones subvencionables, en las que viven trescientos catorce millones de habitantes y supone el 16% de los recursos destinados a la política regional.
Objetivo cooperación territorial europea. Este objectivo se basa en la experiencia de la antigua Iniciativa Comunitaria INTERREG y tiene como finalidad la intensificación de la cooperación transfronteriza, transnacional e interregional. Mientras que la cooperación transfronteriza y la transnacional afecta a una lista de regiones determinada por la Comisión Europea, todas las regiones de la Unión Europea serían zonas elegibles para la cooperación interregional. Para este objetivo se destinan el 2,5% de los recursos totales de la política regional.
Principio de programación
La aplicación de los fondos estructurales en el período 2007-2013 se basa, al igual que en periodos precedentes, en el principio de programación. De acuerdo con este principio, los Estados miembros elaboran un documento denominado “Marco Nacional Estratégico de Referencia” (MNER), el cual debe ser coherente con las directrices estratégicas comunitarias en materia de cohesión. A partir de este documento, y una vez ha sido aprobado por la Comisión Europea, se definen los diferentes “Programas Operativos” (PO), con las prioridades de los Estados (y/o las regiones) y la forma en que se llevará a cabo su ejecución. Los PO, unos 450 en el período actual, deben ser también aprobados por la Comisión Europea. El MNER constituye, por lo tanto, un documento de carácter programático, mientras que los PO son los documentos destinados a la gestión efectiva de los fondos. Así, son el Estado miembro y sus regiones a quienes les queda la tarea de aplicar los PO, es decir, seleccionar los miles de proyectos que se llevarán a cabo cada año, controlarlos y evaluarlos.